Cómo escribir una obra de teatro

Entrevista en Revista Picadero Nº 40

Una directora, tres preguntas

Como directora y dramaturga estrenó «Este verano te mato», «Soñar despierto es la realidad» y Matar es difícil, morir es tedioso, amar imposible. Su obra «Soñar despierto es la realidad» fue ganadora del concurso ÓPERAS PRIMAS del Centro Cultural Ricardo Rojas. Como actriz trabajó con los directores Ricardo Bartís, Beatriz Catani y Alberto Ajaka. Es egresada de la escuela Provincial de Teatro de La Plata y de la EMAD y responde esta entrevista para la revista Picadero.

Texto: David Jacobs

¿Cuál es tu mayor dificultad al momento de encarar un proyecto como directora?
–El teatro es una actividad “antieconómica”, es desproporcionado el esfuerzo que implica en relación con lo obtenido. Entendido desde su potencia artística, por fuera de la industria
del entretenimiento, es inútil visto con los ojos de la rentabilidad económica. Por ejemplo, si tomamos el tiempo que lleva ensayar y llevar a cabo un proyecto en relación con el tiempo
en que está en cartel. Sin embargo, poder dedicar el tiempo y tener los fondos para producir teatro está íntimamente ligado a lo económico. En el contexto de la producción independiente,
conseguir los recursos para el montaje y contar con el tiempo que implica un proceso creativo me resulta lo más dificultoso.

¿Cómo aparecen los temas de tus obras?
–Lo que aparecen son imágenes. Tal vez aparecen un día y luego vuelven a aparecer más adelante. Se van generando algunas imágenes que empiezan a ser recurrentes. También hay cosas
que observo afuera, en general ritmos y texturas de lo real, me interesa mucho lo sonoro y las particularidades de los espacios. Esas imágenes quedan dando vueltas por ahí y entonces elijo trabajar con alguna, trato de escuchar cuál es el tema que captura esa imagen, por qué se generó, por qué se repite, qué vino a decirme. Algunas veces después de eso tengo una obra
y otras veces no. No sé con exactitud a qué refiere la elección de unas sobre otras. Últimamente me estoy preguntando sobre ese proceso, viendo anotaciones de imágenes que quedaron sueltas y con la necesidad de encontrar nuevos procedimientos que den cuenta de la potencia de esos fragmentos inacabados.

¿Sos de las que piensan que el arte puede transformar la realidad? ¿Por qué?
–El teatro transforma las realidades de quienes lo realizan y de quienes participan de él porque tiene la capacidad de proporcionar nuevas perspectivas, ampliar las miradas y los límites de
lo que llamamos real. La actividad creativa tiene una potencia enorme si no se la desliga de su carácter transformador y político. Creo que para eso hay que mantenerse en conexión con el entorno, ser consciente de las elecciones que se toman desde lo estético y desde las formas en que se lleva a cabo; si no, se corre el riesgo de hacer un teatro que en vez de discutir con la realidad, trabaje para mantener el statu-quo. Soy de las que piensan que la realidad se transforma en la calle y aspiro a un teatro que discuta con el contexto y no se mire tanto el ombligo.

Entrevista en Revista Picadero, septiembre de 2019

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